miércoles, 5 de octubre de 2016

MáS ALLÁ DE DAVID Y LOS ESPARTANOS


Cuenta la Biblia que Goliat fue un paladín del ejército de los filisteos que guerreaba a  los israelitas. Este guerrero tenía una estatura de seis codos y un palmo, es decir una promedio de 2 metros 9 centímetros. Se dice que fue derrotado por un pastorcillo que había llegado al campo de batalla para visitar a sus hermanos soldados. Cuando se enteró que había un desafío para luchar contra el gigante, pidió al rey Saúl luchar contra el guerrero. Lo hizo y lo venció. Ese hombre de un promedio de 1.70 cm de estatura era David, que después se convertiría en rey de Israel.
En el año 480 a.C. se desarrolló la batalla de Termópilas, por la cual los persas conquistaron a los griegos. Aquí surgió la figura de Leonidas y sus 300 guerreros espartanos, claro que hubo otros defensores de Grecia como los tebanos y los tespios; existía una gran unidad entre ellos.
La batalla, que duró tres días, fue desproporcional, cerca de 7 mil helenos contra más de 20 mil persas. La unión y la buena estrategia eran las claves para obtener buenos resultados en favor de los griegos; su táctica de formación cerrada, sumado a que sus lanzas eran más largas que las de los persas, hicieron que los griegos rotaran  en la primera línea constantemente,  teniendo siempre gente fresca combatiendo. Un traidor, Efialtes, fue el culpable que todo fracasara,  de que los persas derrotaran a los griegos.
Por estos días observo y leo las analogías que hacen los especialistas en relación del partido entre Perú y Argentina, que se jugará mañana jueves por las eliminatorias para el Mundial de Fútbol Rusia 2018. Un gigante contra un pequeño.
David, para enfrentar a Goliat, tenía confianza, tenía esa capacidad de enfrentarse a las vicisitudes de la vida, eso que llamanos actitud. David, cuando ocurrió este hecho, era pastor y se dice que todos los días le gustaba practicar el lanzamiento de las piedras con su honda.
En nuestra selección pocos son los que tiene esa actitud de David,  unos cuantos se preparan adecuadamente no solo para un partido, sino para la vida, para triunfar en la vida  como lo hizo David hasta convertirse en rey de su pueblo.
Por otro lado, estoy seguro que en nuestra selección no hay  una verdadera unión de equipo como lo tuvieron los helenos en la batalla de Termópilas, que inspiró la película 300. No existe  una buena estrategia para ganar el jueves por la noche y lo más importante, nuestros jugadores no son disciplinados tácticamente en el campo de juego para cumplir al pie de la letra las tácticas de lucha, como lo hicieron los griegos.
No solo es el hecho de decir cómo David ganó a Goliat o cómo los 300 espartanos lucharon contra miles de persas, sino también se trata de ver cámo está nuestra la realidad de nuestra selección.

No hay comentarios:

Soy periodista y me gusta serlo y pienso que: En esta vida hay de todo, periodistas que dicen que no se casan con nadie, pero que se acuestan con cualquiera, lastima que sea impotente.